Se enfrentó a terroristas a los 14 años, cruzó Europa escondido 30 horas en un camión y hoy sueña con ser futbolista

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Mujahed Yusef futbolista yemen
Mujahed Yusef logró escapar de uno de los lugares más peligrosos del mundo y tras convertirse en refugiado hoy vive en paz en Gales

Cualquiera puede pensar que esta historia nace de una película: un joven que por su edad no tiene la fuerza para enfrentarse a un grupo de terroristas, se ve obligado a marcharse de su tierra, a abandonar a sus seres queridos y a escapar lejos para ponerse a salvo. Pero no, esto no surge de la imaginación de un director de Hollywood. Esto es parte de la vida real. Aquí no hay directores, actores, dobles de riesgo, ni efectos especiales. Solamente hay una realidad. Una realidad para la que nadie puede estar preparado. Para la que Mujahed Yusef no estaba listo. Pero que se vio obligado a atravesar, para hoy contarla.

Todo comienza en Yemen, un país que hace años está envuelto en una guerra civil que enfrenta a dos grupos radicalizados que han optado por la violencia como método para reclamar lo que consideran suyo. Así, han matado personas, tomado ciudades enteras y han causado un incalculable daño al pueblo. Tan largo ha sido este conflicto que muchos habitantes, rehenes de la situación, ya se han acostumbrado a vivir con él.

“A veces hay pequeñas guerras entre unas tribus locales y cuando eso sucedía yo me quedaba en casa, tal vez por tres o cuatro meses, para evitar ser herido. Ocurría que nos juntábamos con mis amigos, en mi casa para estar seguros o a veces yo iba a la de ellos”, recuerda Yusef sobre su infancia, en diálogo con Infobae.

Los villanos de esta historia son los hutíes, una tribu chií que por aquel entonces había tomado poder en la zona cercana a la aldea de Dammaj, en donde estaba su hogar. “El grupo había intentado tomar la tierra de mi padre. Luego de tomar una ciudad, vinieron al pueblo en donde vivíamos a vengarse de él porque se había negado a entregar sus terrenos”.

Los hutíes son uno de los grupos más peligrosos de Yemen (Reuters)
Los hutíes son uno de los grupos más peligrosos de Yemen (Reuters) (KHALED ABDULLAH/)

Fue entonces cuando golpearon la puerta de su domicilio. Fue un día de 2014, cuya fecha no recuerda con exactitud, pero en la que justo su padre no estaba allí. Al tener 14 años y ser el único hombre de la casa, tenía la responsabilidad de abrir la puerta. Al espiar para ver de quién se trataba, descubrió lo que más temía: dos hombres armados estaban esperando del otro lado.

“Cuando vinieron, preguntaron por mi padre, miraron a través de la puerta y cuando abrí… Yo estaba asustado, sabía que algo malo estaba pasando, pero traté de ser fuerte porque yo era el más grande de la casa, el resto eran mujeres. Yo no podía permitir que fuera mi madre la que hablara con esta gente, yo no sé qué iban a hacer, porque estas personas son asesinas, matan gente. Entonces abrí la puerta, estaba asustado. Me quedé parado, intentando que no entraran a mi casa. Les dije que mi padre no estaba allí, que fueran a buscarlo a otro lado. Pero me dijeron ‘No, tu padre está aquí’. Me empujaron y entraron. Les dije que había una mujer adentro, y en nuestra religión un hombre no puede ver a una mujer en la casa. Pero ellos entraron y comenzar a dispararle a las paredes con sus armas. Yo me paralicé, me quedé duro en donde estaba”.

Los hombres habían venido por su padre y al no encontrarlo, dejaron el mensaje claro. Las marcas de las balas en el interior de la casa eran una amenaza suficiente como para que su familia decidiera marcharse de allí y se olvidara de su propiedad. Pese a que doliese, atrincherarse bajo ese techo era sinónimo de muerte, por lo que lo más seguro era emprender viaje hacia la capital, en donde esta tribu no tenía poder alguno.

Al llegar a Saná, su padre le explicó que lamentablemente no podía quedarse allí, que lo más sensato era que cruzara la frontera y se marchara lo más lejos posible, porque tras su encuentro con los hutíes, se había vuelto un blanco de los terroristas: “Creo que la forma en la que yo me manejaba, en la que hablaba, pudo haberlos molestado”.

La guerra civil en Yemen ha durado años y muchos niños son forzados a participar (Reuters)
La guerra civil en Yemen ha durado años y muchos niños son forzados a participar (Reuters) (KHALED ABDULLAH/)

Entonces comenzó el periplo: “Me llevaron a Turquía, ¿por qué? ¿cómo? no me preguntes. Cuando le pregunté a dónde iba y por qué, lo único que me dijo es que los hutíes irían por mí”.

Un amigo de su tío se encargó de ayudarlo. Le dio dinero que le había enviado su familia y lo instruyó con la documentación necesaria, pero no se quedó con él para siempre. Tras algunos meses en Turquía, lo llevó a Grecia y le explicó qué debía hacer de ahí en adelante: “Me dio dinero y se marchó, no se por qué lo hizo de esa manera. Tenía entre 300 y 500 euros encima, no tenía suficiente dinero como para viajar como el resto de las personas, tenía que rebuscármela para viajar gratis. Tal vez si tienes plata allí puedes conseguir que te tramiten un documento para entrar a algún país europeo como Alemania, pero yo no tenía suficiente”.

Completamente solo, en otro país, sin siquiera saber si su familia seguía con vida, Mujahed Yusef se convirtió en un refugiado.

En plena crisis migratoria, la situación para quienes buscan asilo en el Viejo Continente no era para nada placentera y pese a encontrar un techo, sus días eran cada vez peores. “Hay unos edificios que son muy viejos en donde la gente lleva sus bolsas de dormir. Entonces estuve allí, en donde tú eliges el lugar y duermes siempre allí, con el mismo grupo, porque hay miles de personas en la misma situación, en diferentes edificios. Ahí conocí gente muy amable, la mayoría me cobijó porque yo era chico, pero yo siempre me preguntaba ‘¿Qué hago aquí?‘”.

Pese a haber dado con un grupo de adultos con los que pasaba las tardes y que lo alentaban a combatir el miedo, su realidad era crítica. Todos los días les acercaban algunas latas con frijoles como único alimento y si tenían suerte, algún buen samaritano traía en su auto particular trozos de pan que habían sobrado de algún restaurante: “Pero era tan feo que muchas veces decía, lo siento, no puedo comer esto”. Claro, al tratarse de sobras, el buen sabor no estaba en el menú, por lo que él y su grupo juntaban algunos euros para poder comprar comida de mejor calidad.

La crisis migratoria ha convertido a Grecia en un embudo al que llegan miles de personas, pero pocas pueden atravesar (Reuters)
La crisis migratoria ha convertido a Grecia en un embudo al que llegan miles de personas, pero pocas pueden atravesar (Reuters) (ALEXANDROS AVRAMIDIS/)

Mientras los días pasaban y su situación no cambiaba, veía cómo todas las tardes algunos refugiados ponían en peligro su vida. En un semáforo cercano, se acumulaban camiones que iban rumbo al puerto, donde un barco los trasladaba a otra nación. Es por eso que algunos valientes se escondían dentro de ellos para poder escapar rumbo a otra ciudad europea. Lo que en un principio le parecía una locura, con el correr de los meses se transformó en la única puerta de salida para Yusef.

Fue así que una tarde se animó a hacerlo. Cuando uno de los vehículos frenó ante la luz roja, se arrastró por detrás y se escabulló hacia adentro. “Me escondí en un espacio que había sobre el eje de las ruedas, puse ropa sobre el metal y me apoyé allí. Viajé escondido desde las seis de la tarde de ese día, hasta las 12 de la noche del día siguiente. Cuando estábamos en el barco, me subí al techo del camión, pero el viento y el frío eran tremendos, así que me volví esconder”.

Entre tanto sufrimiento, apareció el milagro. En un momento de su agotador viaje, el conductor del camión lo encontró: “Él me vio, pensé que me iba a sacar porque es lo que suele pasar en Grecia, pero no sé por qué él me dejó. Porque lo cierto es que no hay muchas posibilidades de llegar a Italia, incluso estando a bordo del barco, porque si te encuentran allí te meten en una celda que tienen y te llevan de vuelta a Grecia”.

Gracias al silencio piadoso de aquel desconocido, Yusef cumplió con su primer objetivo. Había llegado a Italia, pero su misión era alcanzar el Reino Unido. Entonces, desde allí se tomó un tren rumbo a Francia, en el que estuvo casi todo el tiempo escondido en los baños de los vagones. Con la experiencia del camión que lo había sacado de Grecia, optó por el mismo método para viajar hacia Gran Bretaña: “No sabía qué iba a suceder, porque desconocía cómo eran los controles, pero en mi mente yo estaba en Reino Unido”.

Mujahed Yusef
Yusef escapó de Yemen con 14 años y estuvo casi 4 años sin tener noticias sobre su familia

Una vez dentro de Gran Bretaña fue descubierto por agentes privados que lo obligaron a seguir su marcha por la ruta. En su larga caminata fue captado por las cámaras de seguridad y entonces fue detenido por la policía. Al contar su historia a las autoridades y tras pasar algunos días en una centro de detención, obtuvo asilo como refugiado y le dieron la bienvenida en Gales.

Pero al haber escapado de su país siendo un adolescente, su currículum estaba en blanco y las ofertas laborales no llegaban. Por eso, eligió hacer lo que mejor sabía: “Mi vida es el fútbol, lo amo”. Recordando sus tardes en Yemen con sus compañeros de escuela, se puso a entrenar. Así, lo invitaron a participar del Mundial de refugiados de la FIFA celebrado en 2019, justamente en Cardiff, Gales.

“Ese torneo es diferente a cualquier otro, porque el espíritu es otro. Hay una gran atmósfera con los otros jugadores y los fans. Había personas de países que nunca había visto, Argentina, México, Cuba, gente de América. Además tuve mucha suerte porque me eligieron para ser parte del equipo de Gales y fue una gran experiencia. Conocí gente de diferentes lugares, todos contaban sus historias. Fue increíble”.

2019 fue el mejor año de se vida, no sólo por haber jugado el torneo, sino además porque por primera vez desde su huida tuvo noticias sobre su familia. “Una persona me contactó y me dijo que ellos están bien y que estaban en Arabia Saudita. Hoy en día estoy en constante comunicación con ellos, les muestro cómo es mi vida. Hablo todos los días. Estaban muy felices de ver cómo vivo cuando me vieron, porque realmente fui muy afortunado”. Su próximo objetivo es poder juntarse con ellos, aunque sabe que la vuelta a Yemen es una realidad para todos ellos, por lo que el reencuentro debería ser en Europa o en Arabia Saudita.

Tras varios intentos, en diciembre pudo conseguir la visa para establecerse definitivamente en Gales. Así que ahora, mientras se entrena para poder convertirse en futbolista profesional y juega en algunos equipos de Cardiff, también se prepara para poder ingresar a la universidad, gracias a la ayuda de sus nuevos amigos.

Mujahed Yusef
Mujahed Yusef juega como extremo izquierdo y quiere ser futbolista profesional

Su historia aún no ha terminado, pero lo peor ya ha pasado. Mujahed Yusef tuvo que experimentar situaciones que lamentablemente millones de personas viven a diario en el mundo, y muchas no pueden vivir para contarlo. Él sobrevivió y triunfó. Lo logró. Está a salvo, vive en paz. Ahora tiene sueños y un futuro por delante.

“Qué puedo decir. Mi vida es perfecta ahora”

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