Cuándo es tiempo de compra y venta en el mercado accionario

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En la Bolsa el negocio es comprar barato y vender caro (Reuters)
En la Bolsa el negocio es comprar barato y vender caro (Reuters) (AGUSTIN MARCARIAN/)

Los pocos compradores de papeles con renta variable son vistos como personas inexpertas, que desconocen la métrica de las valuaciones y pagan, entonces, precios sumamente alejados de la lógica más elemental.

Los grandes inversores, mientras tanto, aparentemente, se mantienen alejados del mercado, a la espera de una importante corrección que les permita entrar a precios mucho más reducidos. Siempre es bueno recordar que en la Bolsa el negocio es comprar barato y vender caro. Esperan que aparezca algún driver o disparador sorpresivo que haga caer rápidamente los precios, asustando a los novatos, que deberían soltar sus tenencias ante el temor de pérdidas más profundas.

El anuncio amplificador de las noticias por los medios masivos de comunicación de tres o cuatros caídas significativas del valor de las acciones de manera consecutiva asustaría al más pintado, y podría producir lo que algunos conocedores del mercado llaman “sacudir el árbol para que caigan los frutos más maduros”.

La fundamentación de las decisiones de inversión/no inversión puede realizarse por varias vías:

1. El análisis de los “fundamental”: La realidad cotidiana marca que hasta ahora la participación de los inversores en la propiedad de las empresas no aparece, mientras los operadores más ortodoxos recomiendan vender antes de que se produzca la debacle. El análisis fundamental determina el precio “correcto” u objetivo de las acciones según el valor actual de la utilidades esperadas de cada empresa, descontadas o traídas al presente, por el costo de oportunidad representado por una tasa libre de riesgo que, usualmente, es el retorno de un depósito bancario a plazo fijo.

El análisis fundamental determina el precio “correcto” u objetivo de las acciones según el valor actual de la utilidades esperadas de cada empresa, descontadas o traídas al presente, por el costo de oportunidad representado por una tasa libre de riesgo, es el retorno de un depósito a plazo fijo

El PER (Price Earning Ratio) o coeficiente entre el precio y ganancias por acción indica la cantidad de años de las utilidades de la empresa que se está pagando cuando se compra un papel. Con particular liviandad, algunos cuentan que tal o cual empresa, debido a la crisis sanitaria, en la actualidad, pierde dinero. Aducen que el PER es negativo y el valor de la sociedad es nulo.

Sin embargo, lo que realmente cuenta no es la utilidad actual de una compañía sino la que los inversores esperan que tenga en los próximos 10 a 20 años. Es así que un PER negativo no es representativo de la real calidad de la inversión. La aceleración futura de las ventas y las ganancias esperadas de los sectores más dinámicos puede ser tal que las valuaciones quizás sean tímidas en lugar de lo exageradas que algunos expertos dicen que son.

Lo que realmente cuenta no es la utilidad actual de una compañía sino la que los inversores esperan que tenga en los próximos 10 a 20 años. Es así que un PER negativo no es representativo de la real calidad de la inversión (Reuters)
Lo que realmente cuenta no es la utilidad actual de una compañía sino la que los inversores esperan que tenga en los próximos 10 a 20 años. Es así que un PER negativo no es representativo de la real calidad de la inversión (Reuters) (AGUSTÍN MARCARIÁN/)

Tampoco debe olvidarse la regla de Gordon (Myon) de la Universidad de Toronto, que permite valuar acciones según la tasa de aceleración de los resultados futuros esperados de una empresa. La crisis sanitaria no será eterna. La recuperación de las ventas y las ganancias quizás sea lenta pero finalmente ocurrirá.

La regla de Gordon permite valuar acciones según la tasa de aceleración de los resultados futuros esperados de una empresa. La crisis sanitaria no será eterna

2. El análisis técnico: Otra visión, totalmente diferente de los mercados es la que utiliza estudios que ignoran todo tipo de métrica y se enfocan exclusivamente en la tendencia que marca la evolución de los precios de una acción o un índice. La lógica dominante es que la información, dispersa en la mente de millones de personas, se incorpora rápidamente a las valuaciones y cualquier error o desviación transitoria es corregida rápidamente por la acción de los arbitrajistas. Se ha perfeccionado significativamente con la aparición de “algoritmos” que aprovechan instantáneamente cualquier “error del mercado” para realizar utilidades pequeñas, pero que sumadas representan cifras significativas.

Los “técnicos” estudian las formaciones o figuras que dibujan los precios en su recorrido periódico. La proximidad del máximo anterior, medidas en pesos, implica, según esta visión, una “resistencia” importante, que los precios no lograrán atravesar fácilmente, existiendo la posibilidad de la confirmación de una figura fuertemente bajista, denominada “megáfono” o “triángulo expandido”, que haría retroceder significativamente las cotizaciones. Recientemente, hubo una “falsa ruptura” hacia arriba, de esta figura, y las cotizaciones se introdujeron nuevamente hacia el interior de la tendencia anterior bajista.

3. La sicología de los mercados: Tanto desde el enfoque fundamental como del técnico, las predicciones son pesimistas. Sin embargo, existen dos máximas de todos los tiempos, que tienen que ver con la sicología de los mercados que contradicen completamente estas visiones pesimistas: a) Los mercados castigan los consensos. Es tan marcado el pesimismo que la respuesta unánime, según esta visión, será una suba fulminante en el momento menos esperado; y b) Los mercados alcistas nacen en el pesimismo, se consolidan en el optimismo y mueren en la euforia. Este principio anuncia que la suba de los precios, medido en dólares, aún no ha comenzado, y tiene un largo camino por recorrer.

Este principio anuncia que la suba de los precios, medido en dólares, aún no ha comenzado, y tiene un largo camino por recorrer

4. El inversor inteligente. El título del famosísimo libro de Benjamín Graham sirve de guía para analizar el posible comportamiento futuro de una cartera estándar, compuesta por acciones de bancos y empresas industriales en la que podría invertir un ahorrista que tolera razonablemente un nivel de riesgo de moderado a medio. Estas últimas empresas, se verán beneficiadas por los subsidios implícitos en la política económica anunciada por el Gobierno.

También es conveniente advertir que las desviaciones atípicas, aunque puedan ser prolongadas, nunca son eternas: “la regresión a la media” espera su turno e implicará, cuando devenga, un movimiento alcista de proporciones.

Es bueno recordar la máxima de los mercados más famosa de todos los tiempos: “la tendencia es mi amiga”. La única acción inversora que supera a ésta es adelantarse a la tendencia e invertir ahora.

Quienes tienen muchos años de experiencia en el mercado, no se dejan arrastrar por las tendencias superficiales y recomiendan otra frase famosa: “Los precios son irrisorios, toda baja es oportunidad de compra”.

El autor es Economista y asesor financiero

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