Una hija de Vladimir Putin fue inoculada con la vacuna rusa contra el coronavirus: “Tuvo un poco de fiebre”

0
13
Vladimir Putin (Kremlin vía Europa Press)
Vladimir Putin (Kremlin vía Europa Press) (-/Kremlin/dpa/)

Vladimir Putin anunció que una de sus hijas participó en los ensayos de la vacuna rusa contra el coronavirus, registrada este martes como la primera fórmula autorizada por un organismo regulador a nivel mundial.

El mandatario ruso, que busca una victoria propagandística con el anuncio, intentó transmitir seguridad ante la cautela por parte de la comunidad científica internacional, que ve con mayor escrutinio la fórmula y advierte la necesidad de cumplir con las etapas de pruebas para garantizar la seguridad.

“Una de mis hijas se aplicó esta vacuna. Creo que participó en los experimentos”, dijo Putin, según la agencia Interfax, unos minutos después de haber anunciado la homologación. No especificó cuál de sus dos hijas -Maria o Katerina- se había vacunado.

Agregó que tuvo un poco de fiebre “y nada más”. Según detalló, su hija tuvo una temperatura de 38°C (100,4 Fahrenheit) en el día de la primera inyección, que bajaron a 37 grados al día siguiente. Tras la segunda inyección volvió a tener una leve subida de la temperatura, pero eso fue todo. “Se siente bien y tiene un alto número de anticuerpos”, añadió Putin.

Katerina Tijonova es una bailarina acrobática y ejecutiva rusa
Katerina Tijonova es una bailarina acrobática y ejecutiva rusa
María, hija de Vladimir Putin
Maria Vorontsova, también conocida como Maria Faassen, es una endocrinóloga pediátrica

Esta vacuna será distribuida el 1 de enero de 2021, según el registro nacional de medicamentos del ministerio de Salud, consultado por las agencias de prensa rusas. Las autoridades rusas también han dicho que la producción de la vacuna a gran escala comenzará en septiembre, y las campañas masivas de vacunación empezarían a partir de octubre. Personal sanitario, profesores y otros grupos de riesgo serán los primeros en recibirla, aunque el mandatario insistió en que la aplicación será voluntaria.

Es probable que el proyecto enfrente un mayor escrutinio por parte de la comunidad científica, dado que el sistema regulador ruso es mucho más opaco que los de Occidente.