Bank of America, asesor del Gobierno, pidió que se empiece a controlar el gasto público para que el déficit fiscal baje a la mitad en 2021

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Uno de los bancos asesores del Gobierno en la negociación de la deuda
Uno de los bancos asesores del Gobierno en la negociación de la deuda (Uli Deck/dpa/)

El CEO del Bank of America para el Cono Sur, Sebastián Loketek, afirmó que, tras el cierre de la negociación con los bonistas, el mercado observará con mucha atención la dinámica fiscal del país y el Gobierno podrá esperar para endeudarse en dólares cuando el mercado recupere su apetito por los bonos argentinos a tasas bajas.

En diálogo con Infobae, Loketek sostuvo que la negociación con los bonistas se cerró en un tiempo relativamente corto frente a otras reestructuraciones soberanas que llevan un promedio de 13 meses.

Bank of America, uno de los dos asesores del Gobierno en el canje junto con el HSBC, proyecta una caída del PBI del 13,5% este año y una recuperación del 7,5% en 2021; un déficit de 7,5% y 3,5% del PBI; y una inflación anual del 38,5 y el 40 por ciento, respectivamente.

“Fue un proceso duro. Llevó tiempo ponerle el cierre final, como una parte lógica de un proceso de negociación. Nadie sabe si un acuerdo más rápido hubiera sido mejor. En la mitad del camino hubo sensaciones duras, de quiebre, porque era difícil acercar las puntas que estaban lejos. Nunca son cortos estos procesos; las renegociaciones son de 13 meses y la terminamos mucho antes”, explicó, en una pausa mientras avanzaba en los detalles para presentar el acuerdo esta semana ante la comisión de valores de Estados Unidos.

Sebastián Loretek - Bank of America
Sebastián Loketek , CEO de Bank of America para el Cono Sur

“Llegamos a un momento en que parecía que no se estaba avanzando aquel fin de semana previo al anuncio. Estábamos muy cerca en cuanto a las expectativas, pero parecía que no se cerraba. Y el domingo a la tarde nos dijeron que tratáramos de cerrar del medio un poco para abajo, sin más pagos”, detalló.

Según el negociador, el ministro Martín Guzmán tuvo varias conversaciones con la abogada Jennifer O’Neil de BlackRock y a partir de allí se pudo avanzar desde el domingo a la tarde hasta el martes a la madrugada en el cierre del acuerdo con los tres comités de acreedores: los Ad Hoc de BlackRock (allí negociaban O’Neill y Pablo De Federico), los Exchange Bondholders de Monarch (Ian Glastein en especial) y el ACC coordinado por Marcelo Delmar.

“Fue difícil la negociación con los tres comités; sobre el final, la unión de los tres grupos ayudó para cerrar un acuerdo”, explicó, pese a que el Gobierno temía que esta coordinación le jugara en contra.

“Hubo 30 horas seguidas de negociación con BlackRock, Ayres Capital y Monarch”, precisó, algo aliviado luego del estrés de la semana pasada.

En paralelo, los abogados de Cleary Gottlieb Steen & Hamilton trabajaron con sus pares de White & Case para cerrar los aspectos legales, con el modelo ecuatoriano como referencia.

El acuerdo se alcanzó partiendo diferencias económicas, pero un poco más para el lado de la Argentina”, detalló, en referencia al valor de USD 54,8 que se logró con el adelantamiento del pago de cupones que permitieron subir la oferta de USD 53 sin dinero fresco adicional.

ministro Guzmán con Jennifer O'Neil de BlackRock
El ministro Guzmán con Jennifer O’Neil de BlackRock, en el cierre de la negociación

“Era difícil lograrlo porque había que mantener el equilibrio de todos: adentro de cada grupo y entre los grupos”, recordó.

En definitiva, opinó, “claramente para la Argentina es muy buen resultado; se cumplió el objetivo ya que bajó la tasa de interés a la mitad, hasta un nivel sostenible en el tiempo y con un importante alivio para los próximos años”.

Loretek dijo que este acuerdo, que quedará sellado una vez que termine el canje el 24 de este mes, “es un paso necesario para lo que viene, porque libera la sensación de incertidumbre sobre el dólar y la inflación, además de sacarle presión a las reservas del Banco Central y marcar el camino de arrancar para dónde debe ir Argentina”.

El acuerdo libera la sensación de incertidumbre sobre el dólar y la inflación además de sacarle presión a las reservas del Banco Central (Sebastián Loretek)

De ahora en más “es importante contar cómo se sigue, adentro y en el resto del mundo; quedan muchos desafíos por delante”.

En particular, sostuvo que “es clave tratar de fomentar la inversión con mayor certeza sobre el rumbo, dar incentivos tributarios a la inversión, tratar de ir liberando de a poco el control de cambio y para eso se necesita un mayor control del gasto público”, luego de que pase la emergencia de la pandemia.

“No debe ser un camino solo enfocado en lo fiscal, pero el mercado estará observando si la Argentina va a poder liberar en 2021 los cinco puntos de gasto público que tuvo que agregar este año por la pandemia, porque si lo lograra, habría menos emisión e inflación”, afirmó.

Al respecto, destacó que el Gobierno no tiene presión para salir al mercado voluntario internacional, “aunque sea un momento fantástico en el mundo con tasas muy bajas”.

“No está necesitado y eso es importante, porque de lo contrario lo penalizarían. La clave es volver cuando el mercado te busca y poder acercarnos lo máximo posible a estas tasas bajas que estaríamos logrando en este acuerdo”, destacó.

Mientras tanto, el Gobierno podrá financiarse en el mercado doméstico y planificar la recuperación en 2021. “El acuerdo por la deuda bajo ley extranjera, el financiamiento en pesos y cierta normalización fiscal posterior a la pandemia, le permitirán al Gobierno elegir cuándo financiarse afuera. En principio, ya dijo que no quiere hacerlo en dólares en 2021, así que habrá que esperar”, concluyó, antes de meterse de nuevo en el tramo final del acuerdo que tanto costó conseguir.

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